Flipo con los hombres

viernes, 12 de febrero de 2010

-Ya le he pedido perdón al Señor, y me ha perdonado. Ahora sólo me falta que me perdones tú.
Quien así me hablaba esta mañana es un tipo que intentó conmigo hace unos meses un acercamiento carnal (expresión muy acorde con la conversación) y hoy se mostraba arrepentidísimo.
-¿Ein?
-Sí, fuiste una tremenda tentación, y la carne es débil, y por los pecados de la carne vienen muchos de los males
Toda la vida pensando que era una mujer del montón y mire usted por donde resulta que soy la encarnación del demoño.
-He estado hablando mucho con el Señor durante este tiempo y lo único que puedo hacer es pedirte perdón por lo que pasó.
-Que sí, hombre, que sí, que te perdono. ¿Estás tranquilo ya?
-Si, ¿y tú?
-¿Yo? yo no estaba intranquila
-Además ya no vamos a volver a vernos, y si nos vemos...no va a pasar nada
-¿Seguro?
-Seguro, me ha costado mucho pero ahora estoy en paz con mi corazón y con el Señor.
-Pues nada, tu paz es lo más importante
-Entonces...¿te puedo llamar alguna vez como amigo, para preguntarte por tu familia y para saber cómo estás?
-Hombre, mientras no quieras evangelizarme...

A ver, que alguien me explique por qué atraigo a los tipos más raros del país. ¿Es que no hay hombres normales?

5 comentarios:

Francesca dijo...

Dios, ¡qué miedo! y yo que pensaba que lo mío era malo porque todos los que me gustaban resulta que eran homosexuales, confesos o no...

sauce dijo...

Jamía, yo que tú, jugaba a la lotería...

Aureliano Babilonia dijo...

Si es lo que digo yo, normales, normales quedamos pocos.

Y ya tienes mi participación al concurso sanvalentiniano.
Besos, Juan.

Labegue dijo...

Y la mía. Comienza la guerra...

Olinda dijo...

Estaba perdida y finalmente pude venir. Me encanta leerte Seda, esta historia no tiene precio....jajajaja

Diablillaaaaa