Los besos que me diste

lunes, 27 de julio de 2009

Cuando pienso en ti me acerco al borde de un acantilado.
Ya ves, yo, que soy incapaz de asomarme desde un quinto piso.
La tenue hierba parece crecer entre los afligidos dedos de mis pies, que tardan en decidir si dar un paso más.
Sería fácil hacerlo desde aquí.
Juntar todos los besos que me diste, envolverlos en un fino pañuelo, hacer un nudo y arrojarlo al mar.
Tendría que poner encima de ellos una piedra para estar segura de que se hundían.
Tal vez una curiosa sirena lo encontrara prendido de un coral, o amarrado en el mástil de un galeón hundido.
No sabría qué hacer con tus besos.
Yo tampoco lo sé.
Pienso en ti sin querer pensarte, y las gaviotas me miran aturdidas y arrullan tu recuerdo.
¡Qué sabrán ellas!
Convoco a tus besos en los huecos de mis nudillos.
Llegan, obedientes y desordenados, a llenar el socavón del alma.
Ambiciono, anhelo, pretendo
Que un día, el menos pensado, me eches de menos

4 comentarios:

Luji dijo...

Ainssss me has recordado a Iglesias

Tiré tu pañuelo al río
para mirarlo cómo se hundía
era el último recuerdo de tu cariño
que yo tenía

Se fué yendo despacito...como tu amor...


buaaaaaa

Seda dijo...

Mala muhé, comparándome con Julito a las siete menos cuarto de la mañana.

Ya te vale.

Labegue dijo...

Los besos que se dieron ya pasaron.

Ya sabe..., mejor que yo que hasta los huesos sólo calan los besos que no has dado

sauce dijo...

Precioso...